BEPM®

🎁 Mentoría estratégica gratuita (3 meses de roadmap profesional) — quedan 4 plazas. Apuntarme ya →

11 Pasos para crear un plan de proyecto

Tabla de contenidos

Si hay algo que distingue a los directores de proyecto que entregan resultados de aquellos que apagan incendios constantemente, es precisamente tener un plan de proyecto bien construido desde el primer día. No es exageración: según el informe Pulse of the Profession del PMI, las organizaciones con procesos de planificación maduros desperdician un 28 veces menos dinero que aquellas que carecen de ellos. Esa cifra debería hacer reflexionar a cualquier profesional que todavía improvisa la dirección de sus iniciativas.

Un plan de proyecto no es burocracia innecesaria. Es la brújula que orienta a todo el equipo, el contrato interno que alinea expectativas y el escudo que protege el presupuesto frente a los imprevistos. He visto proyectos tecnológicos de varios millones de euros fracasar no por falta de talento ni de herramientas, sino simplemente porque nadie se tomó el tiempo de planificar correctamente antes de arrancar.

En esta guía definitiva te explicaré desde mi experiencia trabajando en entornos de project management de alta complejidad, qué es exactamente un plan de proyecto, para qué sirve cada uno de sus componentes y, sobre todo, cómo construirlo paso a paso de forma que puedas aplicarlo desde mañana mismo ¡Comenzamos!

 

¿Qué es un Plan de Proyecto?

Un plan de proyecto es el documento formal que establece cómo se va a ejecutar, monitorear, controlar y cerrar un proyecto. No se trata únicamente de un cronograma con fechas y tareas coloreadas. Es una hoja de ruta completa que responde a preguntas críticas: ¿qué vamos a hacer?, ¿quién lo hará?, ¿cuándo?, ¿con qué recursos?, ¿cómo vamos a gestionar los riesgos?, ¿cómo nos comunicaremos?

El plan de trabajo de un proyecto articula cada componente del ciclo de vida desde la definición del alcance hasta los criterios de aceptación del producto final. Cuando está bien redactado, sirve como referencia permanente durante toda la ejecución. Cuando está mal hecho, o simplemente no existe, el proyecto depende de la memoria y del criterio individual de cada persona, lo que inevitablemente genera inconsistencias, retrabajos y conflictos.

Diferencia entre Plan, Programa y Proyecto

Uno de los conceptos que genera más confusión cuando alguien empieza en la disciplina es la jerarquía entre plan programa proyecto. Voy a explicarlo de forma clara:

  • Proyecto: esfuerzo temporal con inicio y fin definidos, orientado a crear un producto, servicio o resultado único. Por ejemplo, desarrollar una nueva aplicación móvil de ventas.
  • Programa: grupo de proyectos interrelacionados que se gestionan de forma coordinada para obtener beneficios que no se conseguirían gestionándolos de forma independiente. Por ejemplo, el programa de transformación digital de una empresa agrupa proyectos de digitalización de procesos, modernización de infraestructura y formación del equipo.
  • Portafolio (o Plan estratégico global): conjunto de programas, proyectos e iniciativas que se gestionan de forma coordinada para alcanzar los objetivos estratégicos de la organización. Es el nivel más alto de la jerarquía del PMI.

Entender esta jerarquía es fundamental porque define quién toma qué decisiones y en qué nivel se asignan los recursos. Un project manager gestiona un proyecto; un program manager coordina varios proyectos con dependencias; un portfolio manager decide en qué iniciativas invertir para maximizar el valor para la organización.

 

¿Por qué es importante hacer un plan de proyecto?

La respuesta corta: porque sin planificación, los proyectos fracasan. Y fracasan de forma costosa. Pero vayamos al detalle, porque entender el “por qué” es lo que convierte la planificación de una tarea tediosa en una herramienta estratégica.

Las principales razones por las que un plan de proyecto es indispensable son:

  • Alineación del equipo: cuando todos los miembros conocen los objetivos, los roles y las expectativas desde el inicio, se reducen drásticamente los malentendidos, los solapamientos y los conflictos internos. El plan actúa como contrato de equipo.
  • Control exhaustivo del presupuesto: un plan bien definido permite estimar los costes con mayor precisión, identificar desviaciones en tiempo real y tomar decisiones correctivas antes de que el problema sea irreversible. Gestionar la inversión sin un plan es como conducir con los ojos cerrados.
  • Mitigación de riesgos temprana: planificar obliga a pensar en lo que puede salir mal antes de que salga. Un plan de contingencia elaborado a tiempo vale diez veces más que una reacción improvisada ante una crisis.
  • Mejora del ROI (Retorno de la Inversión): los proyectos planificados terminan antes, dentro del presupuesto y con mayor satisfacción del cliente. Todo eso se traduce en mejor rentabilidad y en mayor probabilidad de conseguir financiación para futuras iniciativas.
  • Referencia de rendimiento: el plan establece la línea base contra la que se mide el avance real. Sin esa línea, no hay forma objetiva de saber si el proyecto va bien o mal.
  • Reducción del estrés del equipo: los equipos que trabajan con planes claros reportan menor agotamiento y mayor satisfacción laboral. La incertidumbre crónica destruye la moral mucho más que la carga de trabajo.

 

Paso a paso para crear un plan de proyecto 

Esta es la parte central de la guía. Voy a desarrollar cada paso de forma secuencial y accionable, tal como lo haría en un taller de formación avanzada en project management. Sigue el orden: está pensado para que cada paso construya sobre el anterior.

1. Definir el project charter

Antes de escribir una sola línea del plan de proyecto, hay que tener claro el documento que lo autoriza: la Carta de Proyecto o Project Charter. Es un error muy común que veo en equipos que mezclan estos dos documentos.

La distinción es simple:

  • La Carta de Proyecto responde al “qué” y al “por qué” a alto nivel: qué vamos a hacer, quién patrocina el proyecto, cuáles son los beneficios esperados y qué recursos iniciales se asignan.
  • El plan de proyecto responde al “cómo”: cómo vamos a ejecutar, controlar y cerrar todo lo que la carta ha autorizado.

En esta fase inicial también es donde entra en juego el plan de viabilidad de un proyecto, también conocido como estudio de viabilidad o feasibility study. Antes de comprometer recursos significativos, las organizaciones maduras analizan si el proyecto es técnicamente posible, económicamente rentable y estratégicamente alineado con los objetivos de la empresa. Este análisis de viabilidad es el fundamento del caso de negocio que justificará la inversión ante los comités de dirección.

2. Identificar y reunirse con los stakeholders

El segundo error más frecuente que he observado en proyectos fallidos es descubrir stakeholders críticos a mitad de la ejecución. Cuando un director financiero o un regulador aparece en el mes cuatro con requisitos que nadie había considerado, el impacto en el cronograma y el presupuesto puede ser devastador.

El proceso correcto es mapear a todos los interesados antes de elaborar el plan:

  • Identificación: ¿quién tiene interés, influencia o se ve afectado por el proyecto? Incluye tanto a quienes están dentro de la organización como a proveedores, clientes, organismos reguladores y comunidades afectadas.
  • Análisis de poder e interés: una matriz poder/interés permite clasificar a los stakeholders y decidir cómo gestionarlos (gestionar de cerca, mantener satisfechos, informar o simplemente monitorizar).
  • Reuniones de expectativas: antes de definir el alcance, reúnete con los stakeholders clave para entender qué necesitan, qué les preocupa y cuáles son sus criterios de éxito.

Esta información es oro para el plan. Los requisitos que emergen de estas reuniones alimentarán directamente la definición del alcance, el cronograma y el plan de comunicaciones.

3. Definir las metas, objetivos y métricas de éxito

Un plan de proyecto sin objetivos claros es como un mapa sin destino. En esta fase, tienes que transformar las necesidades y expectativas de los stakeholders en objetivos concretos, medibles y con plazos definidos.

Las dos metodologías que más uso y recomiendo son:

  • Objetivos SMART: Specific (Específicos), Measurable (Medibles), Achievable (Alcanzables), Relevant (Relevantes) y Time-bound (Con plazo). Por ejemplo, en lugar de “mejorar la satisfacción del cliente”, un objetivo SMART sería “incrementar el NPS de 32 a 50 puntos en los próximos 6 meses tras el lanzamiento del producto”.
  • OKRs (Objectives and Key Results): especialmente útiles en entornos ágiles y en proyectos de transformación. El objetivo es inspirador y ambicioso; los Key Results son los indicadores cuantitativos que demuestran si lo estamos logrando.

Estos objetivos se convertirán en la brújula del equipo durante toda la ejecución y en los criterios de aceptación que el cliente o el patrocinador usarán para validar el resultado final.

4. Delimitar el alcance del proyecto

El alcance del proyecto es, junto con el cronograma y el presupuesto, uno de los tres vértices del triángulo de hierro de la gestión de proyectos. Definirlo bien es, en mi experiencia, la habilidad que más distingue a los project managers senior de los junior.

El plan de proyecto contiene la visión global de la iniciativa, mientras que la gestión del alcance define con precisión qué se va a entregar y qué queda explícitamente fuera del proyecto. Esta exclusión explícita —el llamado “out of scope”— es tan importante como lo que sí incluimos, porque previene el famoso scope creep (la expansión no controlada del alcance).

Para profundizar en este componente crítico, te recomiendo leer el artículo completo sobre el alcance del proyecto donde se desarrolla en detalle cómo construir la declaración del alcance y cómo gestionarlo durante la ejecución.

triangulo hierro proyectos

5. Crear la estructura desglosada del trabajo (EDT / WBS)

La Estructura Desglosada del Trabajo —EDT en español, o WBS por sus siglas en inglés, Work Breakdown Structure— es, para mí, el componente más valioso y subestimado de cualquier plan de proyecto.

La EDT descompone el proyecto jerárquicamente en paquetes de trabajo cada vez más pequeños y manejables, hasta llegar a un nivel en el que cada componente puede ser estimado, asignado y controlado de forma independiente. Es literalmente el mapa completo del trabajo que hay que realizar.

Los beneficios de una EDT bien construida son múltiples:

  • Garantiza que no se olvida ningún entregable significativo.
  • Facilita la estimación de esfuerzo, duración y coste con mayor precisión.
  • Proporciona la base para asignar responsables a cada paquete de trabajo.
  • Permite un control del avance mucho más granular durante la ejecución.

plan de proyecto ejemplo

6. Formar el equipo y asignar roles

Con la EDT como base, ya puedo saber qué competencias necesito y cuánto esfuerzo requiere cada paquete de trabajo. Ahora llega el momento de construir el equipo y asignar responsabilidades de forma explícita.

La herramienta que utilizo sistemáticamente en esta fase es la matriz RACI, que define para cada tarea o entregable quién es:

  • R — Responsible (Responsable): quien ejecuta el trabajo.
  • A — Accountable (Autoridad): quien responde ante el patrocinador por el resultado. Solo puede haber uno por tarea.
  • C — Consulted (Consultado): expertos cuya opinión se solicita antes de completar el trabajo.
  • I — Informed (Informado): personas que deben ser notificadas del progreso o los resultados.

Una matriz RACI bien definida elimina uno de los problemas más comunes en proyectos: la ambigüedad sobre quién toma la decisión final cuando hay conflicto de criterios.

7. Desarrollar el cronograma y establecer hitos

El cronograma es, probablemente, el componente más visible del plan de proyecto. Es lo que el equipo consulta a diario y lo que el patrocinador revisa en cada reunión de seguimiento.

Para desarrollarlo correctamente, el proceso tiene varias etapas:

  1. Identificar las actividades a partir de los paquetes de trabajo de la EDT.
  2. Secuenciar las actividades identificando las dependencias entre ellas (precedencias obligatorias, discrecionales o externas).
  3. Estimar la duración de cada actividad utilizando técnicas como juicio de expertos, estimación análoga, estimación paramétrica o la técnica PERT.
  4. Desarrollar el cronograma aplicando el método del camino crítico (CPM) para identificar qué secuencia de tareas determina la duración mínima del proyecto.
  5. Establecer hitos: puntos de control clave que marcan la finalización de fases o la entrega de componentes críticos.

Un error habitual que veo repetidamente es construir cronogramas sin buffers o colchones de tiempo. Un plan realista debe incorporar reservas de contingencia para absolver las inevitables incidencias del día a día sin comprometer la fecha final.

8. Definir el plan de inversión y presupuesto

La gestión de la inversión en un proyecto es mucho más que sumar costes de recursos. Un plan de presupuesto bien elaborado distingue entre diferentes tipos de costes (directos e indirectos, fijos y variables), establece las reservas de contingencia basadas en el análisis de riesgos y define el proceso de control de costes durante la ejecución.

Los pasos fundamentales para construir el presupuesto del proyecto son:

  • Estimar los costes de cada paquete de trabajo de la EDT (recursos humanos, materiales, equipos, subcontrataciones, licencias, viajes, etc.).
  • Agregar los costes a nivel de entregables y fases para obtener la línea base de costes.
  • Añadir las reservas de contingencia para cubrir los riesgos identificados y cuantificados en el análisis de riesgos.
  • Añadir las reservas de gestión para riesgos desconocidos (los famosos “unknown unknowns” de Rumsfeld).
  • Definir el proceso de control de cambios: cómo se aprueba cualquier desviación significativa del presupuesto inicial.

¿Y qué ocurre si el presupuesto se desvía en el mes 3? Tener un proceso claro de control de cambios en el plan evita que una desviación pequeña y corregible se convierta en una crisis de gobernanza del proyecto.

9. Realizar un análisis de riesgos y plan de contingencia

Los riesgos no son señales de alarma: son información. Un equipo que identifica y cuantifica sus riesgos tempranamente está en posición de manejarlos de forma proactiva. Un equipo que los ignora los descubrirá como problemas, y entonces ya será demasiado tarde para responder con calma.

El proceso de gestión de riesgos en el plan tiene cuatro fases:

  1. Identificación: utilizar técnicas como lluvias de ideas, checklists de riesgos históricos, la técnica Delphi o el diagrama de Ishikawa para identificar posibles amenazas y oportunidades.
  2. Análisis cualitativo: evaluar cada riesgo según su probabilidad de ocurrencia e impacto para priorizar cuáles merecen mayor atención.
  3. Análisis cuantitativo: para los riesgos de mayor impacto potencial, cuantificar el impacto en costes y plazos utilizando simulaciones Monte Carlo o árboles de decisión.
  4. Planificación de respuestas: definir estrategias de respuesta para cada riesgo relevante (evitar, transferir, mitigar o aceptar para amenazas; explotar, compartir, mejorar o aceptar para oportunidades).

Este análisis alimenta directamente las reservas de contingencia del presupuesto y los buffers del cronograma, cerrando así el ciclo de planificación de forma coherente.

10. Crear el plan de comunicaciones del equipo

El plan de comunicaciones es el componente más frecuentemente olvidado o reducido a un simple calendario de reuniones. Es un error de consecuencias graves, especialmente en proyectos con múltiples stakeholders o equipos distribuidos geográficamente.

Un buen plan de comunicaciones responde a cinco preguntas fundamentales:

  • ¿Qué información? Estado del proyecto, riesgos, cambios aprobados, métricas de rendimiento, decisiones tomadas.
  • ¿A quién? Patrocinador, equipo de proyecto, stakeholders externos, comité de dirección, proveedores.
  • ¿Con qué frecuencia? Diaria (reuniones de pie del equipo Scrum), semanal (informe de estado), mensual (revisión ejecutiva), por evento (notificación de riesgos críticos).
  • ¿Por qué canal? Email, plataforma de gestión de proyectos, reuniones presenciales, videoconferencias, informes en PDF.
  • ¿Con qué formato? Dashboard ejecutivo, informe de estado detallado, acta de reunión, log de riesgos actualizado.

11. Establecer la línea base y ejecutar el plan de acción

Una vez que todos los componentes del plan están definidos, revisados y aprobados por el patrocinador y los stakeholders clave, el proyecto está listo para pasar a la fase de ejecución. Pero antes, hay un paso crítico que no debe saltarse: establecer la línea base.

La línea base es la versión aprobada y congelada del plan en tres dimensiones: alcance (línea base del alcance), cronograma (línea base del cronograma) y costes (línea base de costes). Juntas forman la línea base de medición del rendimiento, contra la cual se comparará el rendimiento real durante toda la ejecución.

Con la línea base establecida, el plan de acción de un proyecto puede ponerse en marcha. Cada semana, el equipo reporta el avance real; el project manager compara ese avance con la línea base; se identifican desviaciones; se toman acciones correctivas o preventivas; y si hay cambios aprobados, se actualiza el plan y se establece una nueva línea base. Este es el ciclo de control que diferencia la gestión profesional de proyectos de la improvisación.

 

Tipos de planes de proyecto según su enfoque

No todos los planes de proyecto son iguales. El enfoque, el horizonte temporal y el nivel de detalle varían significativamente según el tipo de iniciativa y el contexto organizativo. Aquí te explico los más relevantes.

Plan estratégico

El plan estratégico opera en el horizonte temporal más amplio: habitualmente entre 3 y 5 años. Su función es traducir la visión y la misión de la organización en objetivos estratégicos concretos, iniciativas prioritarias y proyectos que deben ejecutarse para alcanzar esa visión.

Tal como señala la Harvard Business Review sobre la planificación estratégica, las empresas que alinean sus proyectos e inversiones con la estrategia de forma rigurosa obtienen resultados consistentemente superiores a las que seleccionan proyectos de forma reactiva o por inercia histórica.

En el plan estratégico, los proyectos individuales no se detallan: lo que se define son los resultados esperados, los recursos globales que se asignarán y los indicadores que medirán el progreso hacia la visión. El nivel de detalle aumenta a medida que bajamos hacia los planes operativos y los planes de proyecto individuales.

Plan operativo y anual

El plan operativo —a menudo llamado plan anual— traduce los objetivos estratégicos a largo plazo en acciones concretas para el año fiscal en curso. Es el puente entre la visión estratégica y la ejecución diaria del equipo.

En este nivel, los proyectos están vinculados directamente a los objetivos de ventas, producción, eficiencia operativa o satisfacción del cliente del año. Los recursos están asignados, los proyectos priorizados y los responsables identificados. El plan anual es el documento que el comité de dirección revisa trimestralmente para asegurarse de que la organización va por el camino correcto.

Plan de proyecto tradicional vs. Proyecto ágil

Esta es una de las preguntas más frecuentes que recibo en formaciones de project management: ¿cuándo uso una metodología predictiva y cuándo una adaptativa?

El plan de proyecto tradicional (también llamado predictivo o Waterfall) define el alcance completo al inicio, construye un cronograma detallado y un presupuesto que se espera respetar con las herramientas de control adecuadas. Funciona bien cuando los requisitos son estables, la tecnología es conocida y el coste del cambio es elevado. Proyectos de construcción, ingeniería civil o implantaciones de ERP en entornos regulados son buenos ejemplos.

La planificación ágil, en cambio, es continua y adaptativa. El plan inicial es intencionalmente de alto nivel: se define el objetivo del producto (la visión) y se construye un backlog priorizado de funcionalidades. El detalle se elabora sprint a sprint, en ciclos cortos de dos a cuatro semanas. Esto maximiza la capacidad de respuesta ante cambios en los requisitos, algo especialmente valioso en proyectos de desarrollo de software, marketing digital o innovación de producto.

En la práctica, la mayoría de los proyectos reales combinan elementos de ambos enfoques: un enfoque híbrido con fases predictivas (como la arquitectura o la integración) y componentes ágiles (como el desarrollo de funcionalidades). La clave está en saber qué nivel de certeza tienes sobre tus requisitos y qué coste tiene el cambio en tu contexto concreto.

 

Errores comunes al crear un plan de ejecución de un proyecto

He visto cometer los mismos errores de planificación en proyectos de sectores muy diferentes. Conocerlos no garantiza que no los cometerás, pero sí te pone en guardia frente a ellos.

  • No involucrar a los stakeholders a tiempo: recopilar requisitos a posteriori, cuando ya se ha construido algo, es el camino más corto hacia el retrabajo masivo y la insatisfacción del cliente.
  • Estimaciones de tiempo irreales: los equipos, especialmente cuando están motivados, tienden a ser demasiado optimistas. Las estimaciones sin buffers de contingencia generan cronogramas frágiles que se rompen al primer imprevisto.
  • No actualizar el plan ante cambios (scope creep): aceptar cambios de alcance de forma informal, sin evaluarlos y aprobarlos formalmente, es la causa más común de desbordamiento de presupuesto y de retrasos.
  • Confundir el cronograma con el plan: el Gantt es una herramienta, no el plan. Un plan sin gestión de riesgos, sin plan de comunicaciones o sin criterios de calidad definidos es un plan incompleto.
  • No revisar el plan durante la ejecución: un plan que no se actualiza se convierte en un documento histórico inútil. Los proyectos evolucionan; el plan debe evolucionar con ellos.
  • Subestimar el factor humano: la disponibilidad real de los recursos rara vez es del 100%. La formación, las vacaciones, las bajas, las reuniones no planificadas y los proyectos paralelos consumen capacidad que el plan debe contemplar.

¿Cuántas veces has visto a un equipo comprometerse con una fecha que sabía que era imposible? ¿Qué impacto tuvo eso en la credibilidad del project manager y del equipo?

 

Ejemplo real de plan de proyecto

Para que todo lo anterior deje de ser teoría y se convierta en algo tangible, te propongo un plan de proyecto ejemplo real: la apertura de una nueva sucursal comercial para una empresa de servicios financieros.

Contexto: una empresa de asesoría patrimonial quiere abrir una nueva oficina en Madrid en 6 meses. El presupuesto autorizado es de 180.000 €. El objetivo es captar los primeros 50 clientes en los 3 meses posteriores a la apertura.

Así se aplicarían las fases del plan:

  1. Carta de Proyecto y Viabilidad: el comité de dirección aprueba la apertura basándose en un estudio de mercado que identifica una oportunidad en el segmento de clientes de alto patrimonio en Madrid Norte. La carta autoriza el proyecto con un presupuesto de 180.000 € y nombra a un project manager responsable.
  2. Stakeholders: dirección general (patrocinador), director comercial (cliente interno), director de operaciones, proveedor de reforma del local, firma de abogados para contratos de arrendamiento, regulador financiero (CNMV para notificación).
  3. Objetivos SMART: abrir la oficina operativa y regulatoriamente antes del 30 de noviembre, con un coste máximo de 180.000 € y con los sistemas de CRM y compliance instalados y probados.
  4. Alcance: búsqueda y contratación del local, reforma, equipamiento TI, obtención de licencias, contratación de 3 asesores, formación inicial del equipo. No incluye la campaña de marketing (proyecto paralelo gestionado por el equipo de marketing).
  5. EDT: cuatro grandes entregables: local operativo, infraestructura TI, equipo humano contratado, cumplimiento regulatorio. Cada uno desglosado en paquetes de trabajo específicos.
  6. Cronograma: 24 semanas con hitos en semana 4 (local firmado), semana 10 (reforma terminada), semana 16 (equipo TI instalado), semana 20 (equipo contratado y formado), semana 24 (apertura oficial).
  7. Presupuesto: 120.000 € en reforma y equipamiento, 35.000 € en recursos humanos (selección y formación), 15.000 € en licencias de software, 10.000 € de reserva de contingencia.
  8. Riesgos principales: retrasos en la obtención de licencias de actividad (mitigation: iniciar el trámite en semana 1), aumento de precios de la obra (mitigation: contrato cerrado con empresa de reforma), dificultad para contratar perfil senior (mitigation: iniciar selección desde semana 1 en paralelo).

Con este plan base, el project manager tiene todo lo que necesita para arrancar la ejecución con confianza, controlar el avance semanalmente y tomar decisiones fundamentadas ante cualquier desviación.

 

Eleva tu Carrera en Project Management

Un plan de proyecto bien construido no es un lujo para proyectos grandes ni un ejercicio burocrático obligatorio: es la diferencia entre entregar resultados de forma consistente y vivir permanentemente apagando incendios. La planificación es el acto más rentable que puede realizar un director de proyectos, porque cada hora invertida en planificar se recupera multiplicada en tiempo ahorrado durante la ejecución.

Si hay algo que he aprendido tras años trabajando en proyectos de alta complejidad es que los mejores project managers no son los que más improvisan, sino los que más y mejor planifican. Y esa habilidad se entrena: se aprende de los marcos metodológicos, se perfecciona con la práctica y se certifica con las credenciales reconocidas internacionalmente.

Si quieres entender en profundidad qué implica obtener la credencial más reconocida en el sector, empieza leyendo sobre qué es la certificación PMP y cuáles son sus requisitos. Es el primer paso para saber si estás en el camino correcto.

priscilla medina project manager
Redactado por Priscilla Medina
Project Manager certificada PMP®, ACP®, RMP® y PBA® por el Project Management Institute (PMI)®, Scrum Master®, Agile Coach® y Agile Leader® entre otras certificaciones ágiles. Cuenta con +7 años de experiencia liderando proyectos en entornos corporativos internacionales aplicando metodologías predictivas, ágiles e híbridas en proyectos de alto impacto. Como buena PM también organiza su ajetreada agenda para ser Vicepresidenta de PMI Levante (PMI España).
favicon bepm

Sobre nosotros

Somos una academia internacional nacida en Suiza que forma y acompaña a profesionales de todo el mundo y todos los niveles en su desarrollo en Project Management. 

¡Síguenos en redes!

Suscríbete a la newsletter

Recibe consejos prácticos, descuentos para tu examen, información de alto valor y las últimas novedades y recursos clave en Project Management.

¡Únete a nuestra comunidad de PM!